Miércoles, 20 Agosto 2014

Ante reiterados intentos de algunos medios y dirigentes de la oposición para boicotear la consulta, agitando el fantasma de la inseguridad, varios integrantes del gobierno nacional explicaron la importancia de abrirle la puerta al censista.

A catorce días de la realización del Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2010, la presidenta Cristina Fernández defendió la relevancia de la encuesta, a la que calificó como una herramienta de gestión “indispensable” para la Argentina. La mandataria habló sobre la importancia del censo en dos oportunidades a través de la red social Twitter, a pocas horas de partir hacia la provincia de Chaco, donde ayer inauguró un complejo educativo, un hospital y varias obras de infraestructura. “Estoy saliendo para Villa Angela, Chaco (43.500 habitantes/censo 2001) ¿Te das cuenta que el censo 2010 es indispensable para el país?”, twitteó Cristina en primer término. Después, apeló a la tercera persona para ratificar: “El censo 2010 indispensable, incorpora pueblos originarios. CFK insiste.”

La intervención formó parte de la secuencia que el gobierno comenzó a desplegar en los últimos días, frente al intento de boicot del censo nacional que debe realizarse cada diez años, según establece el artículo 47 de la Constitución Nacional. El objetivo de la encuesta es tener una foto de las condiciones habitacionales, demográficas, económicas y sociales de la población, para fijar políticas de acción pública y, además, determinar los porcentajes de representación parlamentaria.

La campaña anti-censo comenzó a circular primero por Internet a través de mensajes de organizaciones que llamaban a no abrirle la puerta al censista por temor a posibles delitos, o bien a tener los cuestionarios completos de antemano, pese a que esa acción los convierte en inválidos. Luego, quedó amplificada por la repercusión en algunos medios y las opiniones de varios dirigentes políticos. En el gobierno aseguran que esos intentos comenzaron a diluirse a partir de la sostenida aparición de funcionarios y técnicos que en los últimos días cumplieron con la pedagógica tarea de explicar la importancia del censo y las características particulares que tendrá el de este año, previsto para el 27 de octubre, día que el Ejecutivo decretó como feriado nacional.

Para reforzar la participación ciudadana, el gobierno tiene previsto lanzar una fuerte campaña de difusión pública del censo en los próximos días. El despliegue será similar al utilizado para la convocatoria a los festejos del Bicentenario, el 25 de mayo pasado. Con el lema: “Contestale al censista”, el mensaje oficial apuntará a reforzar, con afiches en la vía pública y spots televisivos y radiales, el concepto de un relevamiento nacional por la “inclusión social”.

“No se trata de un relevamiento para la historia sino de una foto que permita adoptar políticas de Estado en forma inmediata. Eso le importa al gobierno nacional, pero también a los gobernadores y a los intendentes para su propia gestión”, argumentan en la Casa Rosada. Frente a las críticas, muchas de las cuales hacen en eje en la fidelidad que puedan tener los datos analizados por el Indec, en el Ejecutivo advierten también que el censo se realizará en año par, tal como lo establecen las recomendaciones internacionales, y en cooperación técnica con otros 70 países del mundo. Y recuerdan que los dos últimos relevamientos fueron en circunstancias históricas más que desfavorables: en 1991, durante el menemismo y en escenario de hiperinflación; y en 2001, en los meses previos a la crisis que terminó con el gobierno de Fernando de la Rúa.

Los primeros resultados provisorios por sexo, provincia y departamento se darán a conocer en diciembre próximo en Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego. En esta oportunidad, el número de censistas ascenderá a cerca de 650 mil.

Entre los aspectos inclusivos del próximo censo, en el gobierno destacan cinco temas que formarán parte de la encuesta: discapacidad, pueblos originarios, afrodescendientes, parejas del mismo sexo y uso de la tecnología en los hogares. “En el censo de 2001 se incluyó el tema de los pueblos originarios, pero los resultados se dieron a conocer por regiones. Ahora se darán a conocer por distrito, de manera tal que cada gobernador, cada intendente, sepa cuál es el cuadro de situación”, explicaron fuentes oficiales.

La avidez de los distritos y municipios por conocer la nueva fotografía poblacional aquietó las críticas de ciertos sectores de la dirigencia política, según interpretan en el gobierno. Esto quedó claro en las últimas horas, cuando varios legisladores y referentes de la oposición salieron a defender la encuesta nacional, como el peronista disidente Felipe Solá. “El censo es la ‘foto familiar’ que nos tomamos los argentinos, hagamos que salga bien entre todos”, escribió en Twitter.

 

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